viernes, 25 de julio de 2008

Caminos de un sueño. I

Nya, el primer fic que cuelgo aquí.

Título: Caminos de un sueño.

Autora: *Runa*

Género: Romance / Humor.

Aclaraciones: Todos los personajes son de mi propiedad, en vista de que yo los inventé. Lo único que no es mío, son las canciones en las que baso los capítulos, siendo la primera “Ordinary Day” de Vanesa Carlton.

Nº de Capítulo: 1.

Ordinary Day.

Solo un día, un día ordinario. Un momento más tratando de sobrevivir. Sin nada extraordinario, buscando un trabajo para subsistir. Y yo seguía caminando. Caminaba por el parque, pensando en mis asuntos y de repente lo vi.

Era alto, pero no tenía nada extraordinario. Solo era un muchacho, pero miraba al cielo sonriendo. Y logre ver sus ojos, azules como el cielo que miraba, y seguía sonriendo.

Yo estaba paralizada, no podía dejar de mirarlo. Y creo que lo notó. Bajó su mirada y la dirigió a mí. Sentí ganas de echar a correr, pero me quedé allí.

- ¿Puedes mirar el cielo? Es precioso – me dijo. Su voz era ordinaria, sin nada de especial, y sin embargo; me paralizó. ¿Qué clase de persona viene tan campante a decirte eso.

- Yo… -. No sabía que contestar, estaba muda. Él me seguía mirando. Demonios, ¿no debería ser un crimen tener unos ojos así de bellos? No pude dejar de mirarlo, y se me acercó.
Yo apenas sí recordaba como respirar. Su sonrisa me atontaba, y mis ojos no se apartaban de los suyos.

- ¿Ha visto alguna vez una estrella fugaz?- me volvió a preguntar. Ok, este chico me hacía preguntas raras, pero no sentía miedo de él.

- Etto… -. Oh, sí, yo y mis brillantes respuestas. Él me seguía sonriendo. Un gesto afable, esa era su expresión. Y yo aparté los ojos, miré al suelo.

- ¿Puedes seguir adelante? -. Esa fue su última pregunta, antes de dar media vuelta y empezar a caminar.

Pasaron unos minutos, antes de que yo reaccionara y echara a correr detrás de él. Había comprendido de repente que cada día debemos tratar de seguir adelante, de conseguir lo que quiero, de brillar para seguir, como si fuera una estrella fugaz. Y lo alcancé. Él sonreía radiante y me tomó la mano.

- Vive mientras puedas, Ariana – me aconsejó -. ¿Acaso no puedes ver tus sueños en la palma de tu mano?

Me descolocó, lo observe muda clavando mis ojos pardos en su mirada. Su sonrisa me gustaba, a pesar de ser inquietante. Y volvió a hablarme, pero ya no sentí miedo. Mas bajé la mirada, otra vez.

- No me debes tener miedo, Ariana -. Juro que jamás oí palabras más tranquilizadoras, ni ayer, ni hoy, ni nunca. Y ese chico, con delicadeza tomo mi barbilla y me hizo mirarlo a los ojos. Sus ojos opacaron hasta al mismo sol, que brillaba con intensidad. Y entendí que no era un extraño, que lo conocía, pero no sabía de donde.

- Por favor, ven conmigo – pidió -. Trata de ver el mundo que yo veo, intenta rozar las estrellas con tus dedos. Todavía no es tiempo de que huyas, aún no.

Mis dedos se entrelazaron con los suyos, uniendo más las palmas de nuestras manos. Su gesto ahora era de tristeza.

- No lo puedes ver, ¿verdad? -. ¿Ver qué? Me preguntaba. Y ya no estaba, su mano soltó la mía, y el chico había desaparecido.

Y me encontré en mi cama. Fue un sueño, solo un sueño. La tristeza que sentí me oprimía el pecho. ¿Qué me había querido decir? Pero era un sueño, ese chico solo había estado en mi cabeza. ¿No me preguntó si podía salir adelante? Juro, que fue real. Se veía real, tan real como la misma realidad.

No sé por qué miré hacia la puerta, pero me alegré de hacerlo. Allí estaba él, con los castaños cabellos despeinados y los ojos azules mirándome fijo. Sonreí y levanté la mirada al techo, pero… ya no había techo. Solo se apreciaban el cielo y las estrellas donde hasta hace unos instantes había estado el dichoso techo.

- Por favor, ven conmigo – volvió a pedir -. Trata de ver el mundo que yo veo, intenta rozar las estrellas con tus dedos. Todavía no es tiempo de que huyas, aún no.

Escrute su rostro, tratando de comprender el significado de las palabras ya dichas, pero no tuve tiempo. Él se me había acercado tanto a la cara que pude sentir su aliento. Y antes de poder decir algo, me besó. Un pequeño beso, un beso inocente. Y tan inesperadamente como vino, tan inesperadamente desapareció.

Y volví a despertar, todavía con el sabor del beso en los labios. Pero el chico no estaba. Solo vi a mi novio a mi costado, durmiendo en la misma cama que yo, como pasaba desde hacia tres años.
Mi novio y yo… esa ya es otra historia. Solo pude asegurar una cosa, ese beso fue real y el chico también, y yo no iba a parar hasta encontrarlo.

3 comentarios:

lol dijo...

Bonito, de verdad.

Aun estoy en duda si se puede clasificar como songfic :P,

Nos vemos.

VanR dijo...

Me gusto mucho, lo hiciste super interesante. No soy muy buena con esto de los comentarios

Annirve dijo...

¡Hola Runi!
Bueno, te prometí un comentario, y aquí lo tienes, que más vale tarde que nunca xp.
El principio del capítulo me resultó desconcertante, en realidad todo, pero se explica porque es un sueño.
Lo que más me gustó fue el final con ese "no iba a para hasta encontrarlo" sobre todo porque se despierta en la cama con el novio xp.
Avísame cuando publiques el siguiente capítulo para seguir leyendolo.
Besos.